aveces siento que se me acaba el tiempo,
que no es que sea exagerada
o con tendencia al dramatismo,
sino que presiento
-y no llamo-
al infortunio,
a lo doloroso,
a lo finito,
al adiós.
Otras me siento dueña del universo
-y río y casi corro y casi vuelo-
y en esas -pocas- ocasiones
casi me duele siquiera el dormir
-y tú te enojas de que no duermo-
es que el tiempo es tan corto, tan corto..
-pero yo no te lo puedo explicar-
no te lo quiero contar,
pero aveces el mundo no tiene final
y hay otras
-muchas otras-
que simplemente estoy
y me voy
-o pudiera irme-
tan en paz..
esa extraña e incontenible paz
que nada ni nadie
me resta
más que esas otras veces,
-las que sean-
y estoy
y casi casi me voy
y casi casi me voy.
¿qué pensarás cuando me haya ido?
¿seguirás peleando por tonterías?
¿seguirás enojándote cuando en la noche mi mano
se extiende para
alcanzar tu cuerpo
-tus besos-
tus molestos gestos que me parten?
¿qué pensaré al haberme ido?
¿seguiré pensando
-y pensando-
y pensando
?
¿seguiré sintiéndome incompleta,
ajena,
inhabitada,
sin propietario?
-¿alguna vez te he dicho
que te siento ajeno,
aunque nos vemos a diario,
casi siempre,
pero te siento
quedado en otro tiempo
y procuro no pensar en qué o dónde más-?
Creo que cada párrafo
es un pensamiento diferente y diferido
de esta mujer que soy,
y si, me siento amada
-la mayoría de las veces-
y me siento contenta
-lo suficiente-
pero me siento lejos,
muy lejos
y diluyentemente diluída
en esta vida,
en este tiempo
y en este cuerpo,
-con esta enfermedad-
que nadie quiere aceptar o reconocer
que desgraciadamente
pocas veces me equivoco en lo que siento
y no es que lo llame,
no es que lo desee,
no es que lo espere,
no es que quiera,
es sólo que
aveces
-aveces,
aveces,
quizá sea el miedo
provocado por el no escribir como quiero,
no teclear como debo,
no moverme como sueño,
lo que me hace
sentirme
sin sentido..
extraviada, entrañable,
lejos...
di
lu
yén
do
me
.
que no es que sea exagerada
o con tendencia al dramatismo,
sino que presiento
-y no llamo-
al infortunio,
a lo doloroso,
a lo finito,
al adiós.
Otras me siento dueña del universo
-y río y casi corro y casi vuelo-
y en esas -pocas- ocasiones
casi me duele siquiera el dormir
-y tú te enojas de que no duermo-
es que el tiempo es tan corto, tan corto..
-pero yo no te lo puedo explicar-
no te lo quiero contar,
pero aveces el mundo no tiene final
y hay otras
-muchas otras-
que simplemente estoy
y me voy
-o pudiera irme-
tan en paz..
esa extraña e incontenible paz
que nada ni nadie
me resta
más que esas otras veces,
-las que sean-
y estoy
y casi casi me voy
y casi casi me voy.
¿qué pensarás cuando me haya ido?
¿seguirás peleando por tonterías?
¿seguirás enojándote cuando en la noche mi mano
se extiende para
alcanzar tu cuerpo
-tus besos-
tus molestos gestos que me parten?
¿qué pensaré al haberme ido?
¿seguiré pensando
-y pensando-
y pensando
?
¿seguiré sintiéndome incompleta,
ajena,
inhabitada,
sin propietario?
-¿alguna vez te he dicho
que te siento ajeno,
aunque nos vemos a diario,
casi siempre,
pero te siento
quedado en otro tiempo
y procuro no pensar en qué o dónde más-?
Creo que cada párrafo
es un pensamiento diferente y diferido
de esta mujer que soy,
y si, me siento amada
-la mayoría de las veces-
y me siento contenta
-lo suficiente-
pero me siento lejos,
muy lejos
y diluyentemente diluída
en esta vida,
en este tiempo
y en este cuerpo,
-con esta enfermedad-
que nadie quiere aceptar o reconocer
que desgraciadamente
pocas veces me equivoco en lo que siento
y no es que lo llame,
no es que lo desee,
no es que lo espere,
no es que quiera,
es sólo que
aveces
-aveces,
aveces,
quizá sea el miedo
provocado por el no escribir como quiero,
no teclear como debo,
no moverme como sueño,
lo que me hace
sentirme
sin sentido..
extraviada, entrañable,
lejos...
di
lu
yén
do
me
.
